Hoy para muchos no fue más que un día común y corriente. Nada especial para agregarle y llamarle Día del San Valentín. Mi caso no fue la excepción. Aunque de cierto debo decir que para mí pudo haberse llamado el Día de La Decepción.
Eran alrededor de las nueve de la mañana, cuando de lejos vi dos figuras conocidas abrazarse, después de muchos conflictos (pero no más que los míos) como si nada hubiese pasado. Ese momento, ese minúsculo momento bastó para volver a desarmar lo que algunos años me habían tomado para sanar la mitad de todas mis heridas.
El inmenso sentimiento de tristeza cuando ves que, de nuevo, las esperanzas se esfuman como hojas en otoño y que nada está al alcance para cambiar mi suerte. Es deprimente y mucho, todavía querer a alguien a quien no le perteneces ni te pertence. Tal vez ahorita no, pero mis desgracias no están pronto a acabar; aún así, mantengo mi esperanza. Es lo único que me queda.
You really broke my heart.
No comments:
Post a Comment