Honey, you are the sea upon which I float.
Posiblemente, aunque probable, esta sea la canción que más paz me trae. En un ecosistema donde mi existencia se ve afligida por la mayor parte de sus habitantes, no encuentro otra salida que perderme entre la música.
Muchos me dicen que soy en extremo, deprimente. Puede que sea cierto, aunque, en verdad digo que para mí esto no es más que una vida normal. De esas en las que una gritada por la mañana no hace más que bajarte de humor el resto del día. Lo cual es normal.
No es todo el tiempo que permanezco en tristeza y soledad pura (descarten la soledad). De vez en cuando hay de esos momentos en los que siento felicidad como nadie la conoce. Hablo de esos únicos y breves momentos en los que hablar con alguien a quien quiero mucho me hace sonreir y trae alegría y buenos sentimientos a mi ser. Y puedo asegurar con toda certeza que esto solo sucede con tres personas.
Me reservo sus nombres. No son dignos de nombrar para quienes no los aprecian.
No comments:
Post a Comment